sábado, 25 de abril de 2009

Buenas Obras

Esta es Costa Rica............

Hay Lobos en mis Sueños


El silencio sacramental de aquel momento inspiraba un tremendo sentido de inexistencia, mientras la rabia recalcitrante tomaba posesión de cada espacio vació en su conciencia.

Algo había en su mirada y no lograba entender que era, pero tranquilizaba la bestia que mordía y devoraba sus pensamientos.

Su mirada era calida y tenue, no proyectaban mucha luz y quizá tampoco le era necesario, pues las sombras entre si se acompañan y confunden.

El momento tomo vida y se apodero de ambos cuerpos, trasladándolos al monte mas alto simulando un galardon, mientras los gritos emancipados de sus almas adquirieron poder y resonancia, haciendo temblar los cimientos del monte y las carnes de los cuerpos que ahora solo existían.

Aullidos estrepitosos aparecieron en el valle mientras hadas y ninfas descarriadas acudieron a su llamado, siendo las únicas testigas del poder irreverente despedido por dos almas embriagadas de misterios, temores y desesperanzas.

Todo el planeta guardo silencio mientras uno a uno se fueron congregando los lobos que aullando a la luna propiciaban la eternidad del momento.

Fue mucho tiempo; como tres segundos para ser exactos, tres segundos donde las miradas se cruzaron y el tiempo cayo rendido ante la magnificencia de aquel recuadro con movimiento.

Recuerdo sus ojos, grandes y tímidos que no resistieron la mirada autoritaria y avasallante de su congénere que aun ebrio declaraba su poder sobre sus labios suaves y delgados de los que brotaba un licor discreto que amalgamaba sudor y pasión.

Aquella noche fueron tres segundos donde lobas y lobos danzaban y aullaban a la luna, en agradecimiento por el espectáculo que acontecía en el monte petrificado de los amantes.

Algo había de anómalo; tres segundos no duran una noche, aunque eso no estaba permitido cuestionar, pues la sola duda devolvería el tiempo a su estado natural.

Durante tres segundos, que fueron una noche, lobas y lobos imitaron a los amantes del monte petrificado y cuentan que algunas noches lobas y lobos regresan en los sueños para celebrar aquel día, cuando el tiempo cedió ante el deseo y la pasión de dos desconocidos.

Confesiones de San Valentin



Con el espíritu arrodillado ante el desacierto de mi existencia recojo los despojos de amor que , caen dispersos en el vacío de la habitación.

Como un cristal besado fuertemente por pedrada de precarista hambriento se rompe mi esperanza mientras, Dalí derrite el tiempo a su mejor estilo para que, el pasado tenga oportunidad de escupir y patear mi rostro, mientras recojo salpicaduras de pasión.

Nada hay para mañana todo es ahora;como decir, existo hoy. Hoy confieso mi castigo y recibo equivocaciones.

Ahora mismo me deslizo tres cuadros de mosaico hacia la derecha y retrocedo súbitamente, pues no puedo ir a ningún lado. Dalí me retiene. Hecho raíces, pájaros que son serpientes construyen nidos en mi cabeza, nidos que son galaxias.

Existo ahora y recuerdo, recuerdo mi primavera gloriosa, recuerdo mis labios siendo quemados y devorados por la ninfa de cabellos negros y lisos con sonrisa de mujer amando. Recuerdo, solo recuerdo y confieso que, recordar me alivia la vida, me cura las heridas causadas por los leopardos azul violeta que subieron a jugar con los pájaros que son serpientes. Recuerdo y vivo porque olvidar es homicidio mas bien parricidio.

Confieso que, he amado, confieso que soy culpable, confieso que flagelé mi alma hasta que lloro e imploro por su existr; la obligue a querer y desear, la torture hasta que me hizo decir: “ te amo”.

Dos y dos son cuatro; pero esa no es mi lógica dos y dos son demasiados, uno y uno ya no es nada, uno y el otro están devaluados como la última palabra que pronuncio mi alma mártir.

No puedo moverme entonces sueño, no duermo para soñar lo que deseo vivir. Sueño La Primavera, no mi primavera gloriosa, sueño la Primavera de Botticelli; la de verdad, la que mata, la primavera que acosa mi espíritu arrodillado y confieso que me enamoro de Venus, de sus labios de sus manos, la amo idílicamente, acaricio sus mejillas froto la seda de su vestido, acaricio sus pechos, lamo el sudor de su cuello, bebo el néctar embriagante de sus besos y muerdo suavemente su cuello mientras me burlo de Dalí.

Durante el paso de dos cometas que es mucho tiempo, como treinta segundos ame a Venus, fui poseído por Céfiro y embarazó mi alma agonizante. Por treinta segundos fui Edipo.